LA LEY “CHATARRA”, NO ES LA SOLUCIÓN

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La diputada, Magaly López Domínguez, pelele.

ARENA POLITICA
Mario CASTELLANOS ALCAZAR

El dictamen de ley que aprobó de la LXIV Legislatura del Estado de
Oaxaca, el 5 de agosto del presente año, que prohíbe la venta, regalo o
suministro de golosinas chatarra, refrescos embotellados o bebidas
azucaradas, a los menores de edad, no es la solución para resolver los graves problemas de la salud de los infantes y adolescentes.

La iniciativa fue presentada por la diputada, Magaly López Domínguez
(MORENA), sin conocer el tema, neófita en el asunto- la formularon los
asesores- sin tomar en cuenta los graves problemas sociales, políticos y económicos, sin sustento, y con tintes electorales, por consigna del gobierno federal para distraer a la sociedad, en lo relacionado a la crisis del COVID- 19, que ha causado más de 50 mil muertes humanas, víctimas de la pandemia.

Incluso esta Ley “Chatarra”, aprobada por los diputados locales de
Morena en Oaxaca, será un referente, que tendrá eco, en las legislaturas de las entidades del país y organismos gubernamentales para fomentar a nivel nacional dicha ley con el fin de justificar, por parte del gobierno federal, las causas de la pandemia imparable, argumentando que los productos chatarras, es el motivo de tantas enfermedades, como la obesidad, diabetes,

hipertensión arterial, cáncer, entre otros, que dan origen a que el COVID, este causando miles de muertes.

Quizás, sí, pero porque hasta ahora, en plena crisis del coronavirus, se
está, viendo el grave problema de la salud de los mexicanos con iniciativas aleatorias, en el caso de la Ley “Chatarra”, que no es la solución de fondo, sino más bien, una medida fallida, que va a traer graves problemas sociales, políticas y económicas, que redundará en la economía familiar, de los que, no tienen otra alternativa, más que vender los productos chatarras en las tiendas, el comercio, en las calles, en las escuelas y otros centros de población.

¿Porque la diputada Magaly López Domínguez, se presta a este juego
perverso, que tiende generalizarse como una política de Morena, sabiendo que no es real- y se trata de una argucia, que prenderá la mecha política electoral y por supuesto, una guerra que provocará una barrera entre la opulencia y el proletariado, los grandes productores de la chatarra y los de abajo que no tienen para comer alimentos de calidad nutritiva?

¿A caso la fracción parlamentaria de MORENA, tomó a Magaly, como
“caballito de batalla o la más débil”- y falta de méritos en materia legislativa para lanzarla como punta de lanza, en la presentación de dicha iniciativa con el fin de dejarla en evidencia ante el rechazo y protestas que se avecinan, pese a que, no tiene capacidad para defender su proyecto, que ya está
causando el torpedeo de la iniciativa privada y las cámaras empresariales?

Se trata de un problema de fondo, en el ámbito de la salud, no solo de los oaxaqueños, sino de los mexicanos, un problema de Estado, que va, desde lo regional, estatal, nacional e internacional, este es el problema de salud, que aqueja a la sociedad en su conjunto, principalmente, en Latinoamérica, en el que México, ocupa el primer lugar en sus malos hábitos de su alimentación- y por supuesto, que no solamente los niños, adolescentes y jóvenes, consumen los productos chatarra, refrescos embotellados o bebidas azucaradas; lo hace, la población en general, desde luego unos más que otros.

Bueno, pero sí, los diputados locales de la fracción morenista presentaron previamente una iniciativa de reforma a la Ley de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes para prohibir a los comerciantes y a las empresas

generadoras de los productos de alto nivel calórico, la venta de los productos que dañan la salud de este sector de la población, que por supuesto, fue aprobada por 31 diputados de MORENA y el Partido del Trabajo, aliados, sin el voto de los legisladores priistas, panistas, perredistas y otros partidos satélites.

No se trata de decretos, ni de leyes, ni de cárceles, ni de tropas militares, ni protagonismos, ni poses políticas, ni parlamentos demagógicos para sanar el problema de la salud de los menores de edad. Se trata de un sistema de educación, de cultura, de la armonía familiar, de los buenos hábitos en el hogar, las costumbres, las enseñanzas de la buena alimentación y el ejemplo de los padres de familia, desde los abuelos, hasta la sana sociedad.

La presunción fue mucha, de dichos representantes populares, que
por supuesto se “sacaron se la manga”, dicha iniciativa, sin consultar con los productores, industrias o comerciantes de estas golosinas, tampoco, a los sectores de la población, para darle fuerza y acreditación, que en verdad causan daños irreversibles a los consumidores de la chatarra, lo que provocó y seguirá provocando una serie de manifestaciones en contra, ya que representa un duro golpe a la economía de los vendedores de los productos nocivos de la salud.

Se trata de un problema mayor de salud de los oaxaqueños- y de los
mexicanos-. Y de la humanidad en su conjunto, que deriva de los malos hábitos, costumbres, de la poca educación y la cultura de los consumidores, que se dejan llevar por la gran publicidad de las empresas transnacionales, nacionales o locales, que se dedican a dicha industria, que nos conduce a la muerte.

La Diputada de Morena, Magaly López Domínguez, con protagonismo
puro e intereses políticos, saca fuerzas de flaqueza; reconoce que la compra de estos productos, queda a criterio de los padres de familia o de los adultos, que por supuesto, son adictos a las golosinas de mala calidad, por las sustancias nocivas a la salud, como son los azucares, los químicos, las grasas, calorías y el sodio, entre otros, que trastornan el metabolismo del ser humano.

Los primeros resultados de la mala alimentación se reflejan en la
obesidad- y de esto, se desprende la diabetes, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares, el cáncer, y otras, no menos severas, que causan el 12 por ciento de muertes.

México es el mayor consumidor per cápita de los productos
chatarras: refrescos de cola, o cualquier otro, asimismo, las fritangas, papitas, sabritas y endulzados, que no son más, que puro veneno, según el Instituto Nacional de Salud Pública.

La Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas
Carbonatadas (ANPRAC) no está de acuerdo con la prohibición de la venta de estos productos, que les deja ganancias por más de 19 mil millones de dólares al año.

En fin, los daños son irreversibles, esto es, en México, el 70 por ciento de los mexicanos padecen sobrepeso y una tercera parte, obesidad. Esto indica que los hábitos alimenticios, poco saludables- y falta de ejercicio ocasiona el 32 por ciento de muertes en mujeres y el 20 por ciento en muertes de hombres, en el país, además, revela mayor obesidad infantil en el mundo.

Todo esto refleja, que este problema, no es menor, ni se resuelve con
decretos de ley, como la aprobada, por la fracción de los diputados
morenistas, al vapor, y con fines de relumbrón, con tintes políticos
electorales, ante las elecciones del año 2021 para elegir diputados y
presidentes municipales en Oaxaca.

Se trata de un problema de salud, en manos del Estado Mexicano, que
por supuesto, requiere de una nueva estructura política, social y económica, sustentada en la calidad de la educación, los buenos hábitos, costumbres y la cultura, es decir, de respuestas y soluciones integrales, con una nueva dinámica del gobierno, pero no es de la noche a la mañana, ni se trata de poses de una fracción parlamentaria, como la de Oaxaca, que si bien, alienta los ánimos, causa confusión y rechazo de algunos sectores de la producción.

carloscastellanos52@hotmail.com