LA VISITA DE OBRADOR A WASHINGTON

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ARENA POLITICA
Mario CASTELLANOS ALCAZAR

La próxima visita del presidente de México Andrés Manuel López
Obrador a su homólogo de Estados Unidos de América, Donald Trump, está causando criterios en pro y en contra por considerar que tiene más tintes políticos electorales, que de carácter comercial y de fortalecimiento de la relación bilateral, Desde el ángulo que se quiera ver, va de acuerdo con el criterio ideológico de las fuerzas políticas de la República Mexicana, sin embargo, el presidente Obrador ya anunció su gira de Estado al vecino país del norte para después del uno de julio del presente año- no ha fijado la fecha exacta, pero de ir tiene que ir a negociar mejores perspectivas de una nueva relación bilateral entre ambos países con motivo de la entrada del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá T-MEC, que entra en vigor el uno de julio del presente año.

Su visita de Estado es para eso, dar el banderazo al T- MEC, con la
presencia de los presidentes de estos países, Donald Trump, de Estados
Unidos de América; Andrés Manuel López Obrador de México y Justín
Trudeau de Canadá para ratificar la buena política de desarrollo de estos
países, lo que permitirá ahondar en las relaciones trilaterales y de
intercambio de los productos comerciales de estas naciones.
Bien, pero esto ha causado una revuelta en el país mexicano por el
hecho de los graves problemas políticos, económicos y sociales, por los que atraviesa México en estos momentos de la crisis, que se grava por la pandemia del coronavirus, que en este país supera a los 26 mil muertes, lo que repercutirá irreversiblemente en el desplome de más del 10 por ciento del Producto Interno Bruto a finales del presente año según predicciones del Fondo Monetario Internacional.

Cierto es que la entrada del Tratado Comercial T- MEC entre estos países agarra a México en una situación crítica, no solo por la pandemia, sino por la recesión económica, pero más que todo por la inseguridad y la violencia, que en el territorio mexicano ha llegado a su máxima expresión, lo que repercutirá en este intercambio comercial, que, por supuesto es el más grande de los 12 tratados de libre comercio, que México tiene con 46 países del mundo.


Y es que en México no hay seguridad para las inversiones nacionales y
extranjeras, que es uno de los puntos suscritos de los componentes del T-MEC, lo que será un obstáculo y posible factor negativo para las
transacciones comerciales de estos países, pese a que sería la válvula de la reactivación económica del territorio mexicano.

Incluso, los analistas y observadores políticos advierten que la visita de
López Obrador a los Estados Unidos de América, tiene tintes políticos
electorales y que, el presidente Donald Trump, lo mando traer para
fortalecer su campaña electoral, cuya elección será en noviembre del
presente año, por lo que está en plena campaña.

La presencia de Obrador en Estados Unidos de América “será para
avalar los pronunciamientos de campaña a Donald Trump, entre estos,
nuevamente saldrá a relucir lo relacionado con el consabido muro en la
frontera norte para evitar el paso a los indocumentados mexicanos y de otros países de Centroamérica y la política migratoria por demás manseada por el vecino país del norte, que se traduce en la discriminación de los migrantes.

Todo, porque la campaña electoral de Donald Trump no levanta en su
país ante su opositor a la presidencia, Joe Biden, del partido demócrata, quien lleva 14 puntos arriba, por lo que tiende a desplomarse el sistema republicano en el actual gobierno estadunidense, lo que por cierto preocupa Trump, quien presuntamente quiere utilizar a Obrador como catapulta de su campaña electoral tal, como lo hizo en el año 2016 en su primera campaña presidencial con la visita que hizo al entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto.


Peña Nieto fue utilizado como bandera política de aquel país,
argumentando Trump, que lo había convencido para que los mexicanos
pagaran la construcción del cacaraqueado muro fronterizo, que al final fue su propia caída, ante el rechazo de los demócratas a esta- y otras políticas antidemocráticas y radicales del actual gobierno estadunidense, pero en fin tal parece que va de nuevo.

Y aunque el presidente Donald Trump ha manifestado que López Obrador es un buen amigo a quien reconoce por su cooperación y buena voluntad en la solución de los problemas, en parte, del vecino país, el gobierno mexicano ha reiterado que Trump ha sido respetuoso de la política interna del territorio mexicano, además de que en este tiempo de crisis ha apoyado a México con el envío de equipo médico (respiradores) para combatir el coronavirus.

Por su parte, el actual gobierno mexicano ha sido el muro humano que ha atajado los migrantes centroamericanos para que no crucen la frontera de Guatemala a fin de que no lleguen al vecino país del norte, porque así lo dispuso Donald Trump, bajo la amenaza, de no hacerlo, aumentaría hasta en un 25 por ciento los aranceles a los productos mexicanos de importación a ese país.

En fin, ya veremos de que, color y tamaño es el encuentro de Obrador y Trump, que en los próximos días se llevará acabo, si es para bien, que bueno, sin embargo, existen los pros y contras, pues para los conservadores, sobre todo el bloque opositor de los gobernadores panistas, sería mejor que el presidente no vaya a esta visita de Estado, pues a decir, primero debería resolver los problemas políticos, económicos y sociales, sobre todo lo relacionado con la economía y la violencia de la delincuencia organizada.

Lo viable es que vaya en representación de los mexicanos a defender
los intereses de los connacionales, relacionado con el TMEC, factor
importante para la reactivación económica de México.
carloscastellanos52@hotmail.com

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