Ejecuciones de Kiki y LeBarón, y la amenaza militar de EU

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Alfredo Martínez de Aguilar

Ante el brutal narcoterrorismo en Sinaloa, Sonora y Chihuahua; Culiacán y Bavispe, son el Ayotzinapa de Andrés Manuel López Obrador, por la inacción del Estado mexicano contra el narco.

Con todo y ser de suyo grave el reconocimiento de la entrada de México en recesión y el ínfimo crecimiento, hoy es más grave el riesgo de una operación militar de Estados Unidos en el país.

A casi cuatro décadas del dicho lanzado por Miguel de la Madrid Hurtado en su discurso de toma de posesión, sin exagerar “la patria se deshace entre las manos” a Andrés Manuel López Obrador.


Desde el punto de vista dramático del presidente, la situación era tan grave que estaba en entredicho la continuidad del desarrollo e incluso “la viabilidad del país como nación libre e independiente”.

Igual que AMLO, De la Madrid se engolosinó pintando un panorama desolador como astringente para el rígido plan de austeridad que recetó después. “Vivimos una situación de emergencia”, dijo.

Ante el brutal narcoterrorismo en Sinaloa, Sonora y Chihuahua; los casos Culiacán y Bavispe, son el Ayotzinapa de Andrés Manuel López Obrador, por la inacción del Estado mexicano contra el narco.

Las dos masacres, que se suman a las de otras ciudades, abren de par en par las puertas de México a las agencias de seguridad norteamericanas. La DEA tendrá más injerencia y el Departamento de
Justicia de Estados Unidos presionará para que intervenga el FBI, bajo la amenaza de imponer, otra vez, sanciones en aranceles.


Con todo y ser de suyo grave el reconocimiento de la entrada de México en recesión y el ínfimo crecimiento, hoy es más grave el riesgo de una operación militar de Estados Unidos en el país. Y López Obrador no cuenta con el apoyo total de las Fuerzas Armadas.

“Este es el momento para que México, con la ayuda de EE UU, libre la GUERRA a los carteles de la droga y los borre de la faz de la tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su gran nuevo
presidente!”, sostuvo Trump.

El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció recientemente la creación de una nueva Fuerza de Tarea contra el Crimen Organizado Trasnacional, que desarrollará un plan estratégico destinado a “acabar para siempre” con los grupos criminales y que otorga estatus de terroristas a los cárteles del narcotráfico en México.

Este nuevo mecanismo combatirá a las cinco organizaciones criminales que la administración del presidente Donald Trump designó como “amenazas máximas” para Estados Unidos: el grupo Hezbolá (Partido de Dios), la MS-13, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa y el Clan del Golfo.

A la creciente inseguridad y cada vez más brutal violencia en el territorio nacional, ha venido a sumarse la cobarde ejecución de mujeres y niños mexicoestadunidenses en Sonora y Chihuahua.

“Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva”, escribió el presidente de EE UU en su cuenta de Twitter, adelantando que lo único que hace falta es una llamada de su homólogo Andrés Manuel López Obrador. “¡A veces necesitas un ejército para derrotar a un ejército!”, agregó.

Luego que el presidente Andrés Manuel López Obrador rechazara la ayuda ofertada por su homólogo estadounidense, para enfrentar y reducir a los cárteles de la droga, el gobierno de Donald Trump presiona a López Obrador sobre la estrategia para acabar con la inseguridad.

Ni siguiera con el asesinato del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena Salazar y el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar en febrero de 1985, corrimos riesgo tan grande para México.

A pesar que Kiki era mexicano de nacimiento y estadounidense por naturalización ni siquiera el gobierno guerrerista de Ronald Reagan amenazó con una operación militar de Estados Unidos en México.

Quizás la razón sea la fundada sospecha que Kiki Camarena, fue ejecutado por la propia DEA para no revelar el financiamiento de la contra nicaragüense con dinero del Cártel de Guadalajara
liderado por Rafael Caro Quintero.

Ahora, con la masacre de nueve personas de la familia LeBarón, tres madres y seis niños, algunos calcinados, incluyendo dos gemelos de tan solo seis meses de edad, de nacionalidad mexiconorteamericana, las cosas son totalmente diferentes.

Al gobierno estadunidense demócrata o republicano, se le puede acusar de todo lo peor pasando por el racismo, la xenofobia y la explotación, pero son patriotas y tienen cultura de la legalidad.

El orgullo de su identidad nacional obliga a pueblo y gobierno norteamericano, incluso, a invadir países alrededor del mundo, para salvaguardar la vida e integridad de sus ciudadanos.

“La seguridad de nuestros connacionales es nuestra gran prioridad. Estoy siguiendo muy de cerca la situación en la sierra entre Sonora y Chihuahua”, aseguró en Twitter el embajador estadounidense en México, Christopher Landau, que se encontraba este lunes en una visita de trabajo en Sonora.

El diplomático estadunidense informó que cinco de los niños heridos han sido trasladados a hospitales en Estados Unidos. La familia ha confirmado que los menores se encuentran en Arizona.

El editorial de The Wall Street Journal señaló que si México no puede controlar su territorio, “Estados Unidos debe hacer más para proteger a los estadounidenses de los cárteles en ambos países”.

El Congreso de Estados Unidos, Cámara de Representantes y Senado, es la institución que tiene la facultad exclusiva de promulgar leyes y declarar la guerra y poderes sustanciales de investigación.

Y algunos congresistas como el Senador Lindsey Graham, aliado clave del presidente de EU, dijo sobre el ataque a los LeBarón en Bavispe, Sonora. “Prefiero ir a Siria que viajar hacia algunas partes de México, hay lugares fuera de la ley.”

alfredo_daguilar@hotmail.com
director@revista-mujeres.com
@efektoaguila

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