“¡No se hagan bolas!”, Peña y Manlio vienen por Oaxaca

0
127

Alfredo Martínez de Aguilar

En un ejercicio de creación de escenarios políticos futuros podemos adelantar desde ya que el próximo gobernador de Oaxaca será un priista institucional y leal, con claro perfil ganador.

El principal argumento para alcanzar esta conclusión es simple y sencillamente que para garantizar el triunfo del PRI en 2018, el presidente Enrique Peña Nieto necesita ganar Oaxaca.

Y con ello, mínimo nueve de las once gobernaciones restantes. Oaxaca es la joya de la corona por el triunfo nacional que implica derrotar a la CNTE y cristalizar la Reforma Educativa.


Es un asunto de seguridad nacional con repercusión continental por el control de la guerrilla de la Sección XXII y su vinculación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

No es cosa menor. La mafia CNTE-CETEG-EPR-ERPI-FAR-LP, convirtió a Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, en cabeza de playa de “la primera revolución comunista del Siglo XXI”.

Al igual que en el prefabricado conflicto de 2006, otra vez, los enemigos de Oaxaca fracasaron rotundamente, a pesar de las traiciones de los ex gobernadores priistas y funcionarios federales.

Nada ilustra mejor la decisión a tomar que la frase del ex presidente Carlos Salinas respecto del supuesto cambio de candidato presidencial: “¡No se hagan bolas, el candidato es Colosio!”.


Lo sabe Manlio Fabio Beltrones, experto en seguridad nacional, quien habló con el agente del CISEN, José Antonio Ortega, asesino de Colosio, antes de ser cambiado por Mario Aburto.

De ahí que no sea nada casual y sí causal que, ahora, el ex gobernador de Sonora, sea el principal operador político del PRI nacional para conseguir el triunfo aplastante en 2016.

Y tiene que lograrlo. En ello le va la candidatura y la presidencia de la República como sucesor de Peña Nieto, después que él se hiciera a un lado en 2012 para que Peña fuera presidente.

Su arribo al liderazgo nacional del PRI no es, de ninguna manera, producto de la casualidad, sino parte de una decisión previamente acordada, planeada y fielmente llevada a cabo.

Aunque Peña Nieto impuso como cardenal de la SEP a su ex jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, éste por su juventud no tiene prisa por ocupar la Silla del Águila.

El perfil del candidato del PRI a gobernador de Oaxaca será definido, entre otros factores determinantes, por su sensibilidad y visión políticas, y los resultados entregados al presidente.

Indispensable es verlo desde esta óptica porque, si bien es cierto que en todo momento el candidato contará con todo el apoyo del PRI-gobierno para alcanzar el triunfo contundente.

Es fundamental, además que el candidato tenga harta testosterona que se traduzca, no sólo en la voluntad, sino en la fuerza de carácter para hacer respetar la Ley y terminar con la anarquía..

Obligado es tener un perfil ganador, pero sobre todo ser institucional y leal a la República, ya que el presidente Peña Nieto no puede dejar el Proyecto Transístmico en manos de cualquiera.

Se trata de miles de millones de pesos, cuyo manejo multinacional requiere institucionalidad republicana y nacionalismo a toda prueba, capacidad y ser humanamente honesto, no fanático.

Esta situación que, a querer o no, guste o no, será una condición determinante, tampoco puede dejar en manos de la oposición la suerte y destino del más ambicioso proyecto de Peña Nieto.

El enfoque de este nuevo escenario reduce a su mínima expresión el amplio número de aspirantes y suspirantes del PRI a gobernador. ¿Complicado? No tanto ¡Nombres, nombres!

Comentarios

comments

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here