¿Quién mal asesora y acelera al gobernador Gabino Cué?

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Alfredo Martínez de Aguilar

A lo largo de la historia está por demás demostrado que los gobiernos que arribaron al poder desde la izquierda, supuestamente democráticos y progresistas, terminan siendo autoritarios y retrógradas, dictaduras.

Las cosas empeoran mucho más, cuando se entronizan en el poder, mediante coaliciones entre izquierda y derecha, verdaderas aberraciones políticas y mescolanzas imposibles al intentar juntar al agua con el aceite.

Es el caso del gobierno de Gabino Cué, quien derrotó por primera vez, después de 80 años, al PRI, sin embargo este triunfo histórico finalmente devino al final de su administración en dictadura de la alternancia.


Prueba de ello hasta sus aliados en el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), se vieron obligados a protestar ante el madruguete al difundir resultados de la encuesta sobre el Centro de Convenciones.

Por segunda ocasión, el mandatario estatal tira al cesto de la basura el exitoso rescate de la rectoría educativa con la transformación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).

A diferencia de sus enemigos políticos, estamos convencidos plenamente que Gabino Cué es un político inteligente, de lo contrario, no hubiera derrotado dos veces consecutivas a los candidatos del PRI.

Porque, aunque no pudo defender su triunfo frente a Ulises Ruiz Ortiz en los tribunales electorales, lo cierto es que ganó a éste en las urnas, como posteriormente lo ratificaría frente a Eviel Pérez Magaña.


Si Gabino es un político inteligente quién, entonces, perversamente le mal asesora y acelera para que tire al cesto de la basura de la historia la gran oportunidad de representar un parteaguas al sentar el precedente positivo de buen gobierno.

¿Quién de sus amigos y colaboradores más cercanos incluyendo a los ex oficio tiene tanto poder e influencia sobre el gobernador para embarcarle en riesgosas aventuras, cuyo costo político es sumamente elevado?

¿Acaso será su gurú político, Diódoro Carrasco Altamirano, Pepe Zorrilla o el ministro plenipotenciario sin cartera Jorge Castillo o los tres. O hay alguien más, cuya identidad todavía no conocemos?

Ahí el resultado de la encuesta ciudadana sobre la construcción ya iniciada del Centro Cultural y de Convenciones en el Cerro del Fortín, a pesar del rechazo de amplios sectores locales apoyados por intelectuales nacionales.

Ganó el SI, ciertamente, pero al final no es más que una victoria con un alto costo político al obligar a los concejeros del IEEPCO a violar la Ley, lo que desacredita su labor como árbitro en el proceso electoral en 2016.

Ustedes, queridos lectores, confiarán en un árbitro electoral que no tiene ningún prurito en violar la Ley al convocar a una consulta amañada. Claro que no. Además que el propio gobernador les desacredita con su madruguete informativo.

Interesante, por otro lado, la encuesta paralela realizada con mayor profesionalismo por José Manuel Victoria, que pone de manifiesto el mayoritario rechazo de los oaxaqueños de la capital al Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín.

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

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