Abigail Mendoza Ruiz (Teotitlán del Valle, Oaxaca, 1960), cocinera tradicional, ha dedicado toda su vida a la producción y promoción de la cocina mexicana a nivel nacional e internacional. Actualmente, es una de las Embajadores 2015 de la iniciativa social, educativa y cultural “Celebrando México”. Eso la enorgullece.

“Desde niña me ha emocionado cocinar y poder ver que la gente goza con lo que yo hago, por eso, es un orgullo poder representar ante el mundo a la gastronomía nacional y todo lo que podemos servir en nuestras cocinas”, dijo la también artesana zapoteca y dueña de “Tlamanalli”, famoso restaurante tradicional ubicado en Teotitlán del Valle, Oaxaca.

“Desde que abrí mi restaurante, en 1990, tomé la firme decisión de ofrecer la comida endémica zapoteca gracias a que mi padre me animó a servir lo nuestro, aunque, los clientes que más celebraron mi servicio fueron mayoritariamente quienes no son de México, es decir, el turismo internacional; los mexicanos tardaron más en aceptarme”, recordó.

Fue gracias a que los comensales extranjeros celebraron ampliamente su trabajo, que Mendoza Ruiz decidió dar un paso trascendental en su carrera culinaria, como lo explicó a Notimex en entrevista.


Abigail promovió ante la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que la gastronomía de esta nación conquistara, en 2010, el reconocimiento como “Patrimonio de la Humanidad”.

Hizo lo anterior porque la gente la animaba constantemente. Le decían que su trabajo es importante porque sirve recetas inscritas en la tradición ancestral zapoteca.

“Desde 1993, varios medios de comunicación extranjeros me buscaron para hacer entrevistas, crónicas y reportajes sobre mí y mi restaurante, siempre con la cocina como protagonista”, dijo.

Eso la llenó de alegría, pues el “New York Times” la citó entre los 10 mejores restaurantes del mundo. Ahí fue donde nació en ella el deseo de seguir adelante, trascender fronteras, convencer a la gente de su pueblo, de su estado y de su país. Ahí también, pensó la mejor forma de sacar al mundo la cocina mexicana. Así llegó hasta la sede de la UNESCO.


“Estoy trabajando básicamente sobre el maíz, representativo de nosotros los mexicanos, es nuestra dieta. He estudiado cuantas cosas y milagros hace el maíz, lo utilizó en casi todas mis recetas, pues es la vida. Los moles prehispánicos que preparo y sirvo, sagrados para nosotros los zapotecas, llevan una base de maíz, chile, yerba santa y tomate”, señaló.

Sus platillos se comen con Tlayudas, grandes tortillas de maíz autóctonas de Oaxaca, que también se llevan con el mole negro cocinado a partir de varios chiles que sólo se dan en esa entidad.

A esos logros se suma un libro sobre el tema que ella conoce, en el que narra su vida y cómo desde niña comenzó a cocinar comida zapoteca y los ritos que la envuelven.

La cocina mexicana en general tiene de todo, finiquitó quien en 2005, en París, inició los trámites necesarios para lograr el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad para la gastronomía de este país, lo cual sucedió en 2010. “Actualmente, la cocina mexicana es importante y está en los ojos y el gusto de gente de numerosas partes del mundo”, sentenció. (Por Juan Carlos Castellanos / Notimex)

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