Intrigas palaciegas y el manipuleo de la transparencia contra Sedena

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Alfredo Martínez de Aguilar

El nuevo Orden Mundial impuesto a las democracias occidentales por los plutócratas de la globalización ha convertido a los derechos humanos, la transparencia y la rendición de cuentas en el moderno Caballo de Troya para, irónicamente, destruir a éstas.

Se aprovechan de las estupideces de los propios demócratas, derivadas de su ignorancia, ingenuidad y escepticismo para entender y luchar contra la conspiración global de los plutócratas que gobiernan las finanzas y la política mundial desde los centros financieros.

En nuestra entrega de ayer escribimos que los subversivos comunistas van por la cabeza del presidente Enrique Peña Nieto, pero también por la cabeza del General Secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, por su lealtad a las instituciones nacionales.

Los lamentables y condenables sucesos en Tlatlaya, Estado de México, e Iguala, Guerrero, son pretexto para atacar a las Fuerzas Armadas, particularmente, al Ejército, a través de las organizaciones supuestamente defensoras de los derechos humanos.

En esta embestida no sólo participan organizaciones nacionales como el Centro de Derechos Humanos de la Montaña «Tlachinollan», Servicios y Asesoría para la Paz (SERAPAZ) y el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), vinculados a la guerrilla.

También participan de manera destacada la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Human Rights Watch (HRW) y, ahora, la aceptación bajo presión para que intervenga la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La conjura contra el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y las Fuerzas Armadas de México cierra, pues, la pinza, para lo cual, se utiliza también, por otro lado, como Caballo de Troya la transparencia contra el Ejército, a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).

El secretario de la Defensa explicó ayer a la comisión especial de la Cámara de Diputados que el 27 Batallón con sede en Iguala, Guerrero, sólo puede actuar a petición de la autoridad local; la noche del ataque a normalistas, les aseguraron que «no sucedía nada».

Al seguir un estricto protocolo los elementos castrenses están obligados a poder actuar sólo a petición de la autoridad local, y esto no ocurrió, por lo que no intervinieron en el ataque del 26 de septiembre, tras el cual desaparecieron 43 normalistas de Ayotzinapa.

Cuestionado sobre una posible omisión de los miembros castrenses por Lilia Aguilar, diputada del PT, el secretario de la Defensa dijo que «siguieron un protocolo y este protocolo tiene que ver con que el Ejército no puede actuar en acciones civiles o de Seguridad Pública, si no es a petición de una autoridad local».

Fracasada esta primera embestida, ahora, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai) solicitó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dé a conocer la relación de fosas encontradas en el país y el número de cadáveres localizados en éstas, entre marzo de 2011 y febrero de 2014, lo que corresponde, en realidad, a la PGR.

Entretanto, las intrigas palaciegas al interior del gabinete del presidente Peña Nieto cobraron ya su primera víctima en el Procurador General de la República, Murillo Karam, a quien se le vino el mundo encima con el linchamiento mediático al sacar de contexto su frase “ya me canse” tras exponer durante horas el avance de las investigaciones en el caso Ayotzinapa.

alfredo_daguilar@hotmail.com
director@revista-mujeres.com