“Hoy son molotovs, mañana son fusiles”, alimentan la revuelta

0
97

Alfredo Martínez de  Aguilar

Después de utilizar como bandera la masacre del 68 durante cuatro décadas urgían nuevos muertos a los priistas y ex priistas desplazados del poder, aliados con los grupos radicales de la izquierda.

De ahí que, ahora, utilicen los seis muertos y la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa” como ariete en su nueva embestida contra el PRI-gobierno.

Creen llegado el momentum de tirar al presidente Enrique Peña Nieto y tomar por asalto el poder nacional por lo cual la concatenación de las protestas y atentados subversivos no se han hecho esperar.


Traidores corruptos, pues maman del presupuesto público federal, estatal y municipal, pero no pendejos, están conscientes que antes tienen que destruir a las Fuerzas Armadas, a través de su desprestigio.

Los nombres de los apátridas son de sobra conocidos, Manuel Andrés López Obrador, Víctor Manuel Camacho Solís, Marcelo Ebrard Casaubon, Manuel Bartlett Díaz y los dirigentes históricos de la CNTE, Jesús Martín del Campo Castañeda, Teodoro Palomino Gutiérrez y Elio Bejarano  Martínez, entre muchos otros.

Por tanto, no son nada casuales los escándalos como el de Tlatlaya para acusar al Ejército de asesino, represor o bien involucrarle como presunto cómplice del crimen organizado y del narcotráfico.

Los enemigos internos de México cuentan para ello con la complicidad de los principales medios de comunicación del imperialismo norteamericano como la revista Esquire y la agencia de noticias The Associated Press (AP).


Tanto los hechos registrados en Tlatlaya el 30 de junio pasado, como los ocurridos en Iguala hace tres semanas han sido ampliamente difundidos de manera interesada en la prensa internacional echando gasolina al fuego. 

Medios como The New York Times, Washington Post, LA Times, The Guardian, The Wall Street Journal, The Finantial Times, El País y El Mundo, entre otros, han publicado artículos de opinión como crónicas y reportajes de estos sucesos.

The New Yorker plantea que el caso de la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, en Guerrero, ha indignado tanto a México que sus habitantes “anestesiados” desde años por la violencia masiva parecen haber despertado y, sea cual sea el resultado final de su búsqueda, “el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto tendrá que prepararse para un probable tumulto social generalizado y la condena que provocará la confirmación de la muerte de los estudiantes”. 

La revista publica un análisis de Francisco Goldman, titulado “Crisis en México: ¿Podrían cuarenta y tres estudiantes ser la chispa que falta de una revolución?”, donde se expone que el país “ha sido tomado” por la historia de los 43 desaparecidos, donde muchos se niegan a creer lo peor hasta que ya no se pueda negar.

Al igual que en la Revolución Mexicana den 1910 el Gobierno de Estados Unidos de América es una de las principales manos negras que mecen la cuna de la violencia en México, pues sigue proporcionando las armas para que los mexicanos se maten fratricidamente. 

Prueba de la nefasta intervención del imperio norteamericano en la vida interna de México son los operativos “Rápido y Furioso” y “Receptor” que dotaron de fusiles de asalto a los cárteles del narcotráfico, lo cual disparó brutalmente la violencia.

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

Comentarios

comments

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here