Un fraude, ayuda que prometió el gobierno

Damnificados construyen sobre cimientos colapsados


La ayuda que prometió el gobierno es prácticamente un fraude; las empresas que se dedican a demoler y retirar los escombros de las casas que colapsaron tras los sismos de septiembre, hacen trabajos a medias y abandonan a su suerte a los ciudadanos de Juchitán de Zaragoza, según el testimonio de las víctimas

Juchitán de Zaragoza.- Apenas comienza el proceso de reconstrucción en Juchitán, Oaxaca, y las casas nuevas ya están en riesgo.

La autoridad federal permite a damnificados construir sobre los mismos cimientos de las viviendas colapsadas. Los afectados denuncian que las empresas encargadas de las demoliciones no levantan el piso anterior y a ellos no les
alcanza para invertir en maquinaria.


Lilia López Toledo es damnificada del sismo: “Limpiaron poquito y me dijeron, ‘vienes para que yo te tome la foto’, para que sepan que tu terreno ya está limpio, ya está terminado”.

En este terreno estaba la casa de Lilia López Toledo, era una construcción de dos plantas.

Hace un par de semanas demolieron lo que quedó. “Ahora tenemos que pagar a alguien para que limpie otro poco, pero con los 120 (mil pesos) de la tarjeta no va a alcanzar. Los señores dicen que ya terminaron ahí, que cuando
tomaron la foto ya terminaron”, explica Lilia.

Tres meses después del sismo, Juchitán sigue entre escombros. Las empresas encargadas de la limpieza de terrenos y calles, así como de las demoliciones, dejan los trabajos sin terminar.

A unas cuadras de la casa de Lilia López Toledo estaba la casa de María Candelaria López Palacio, aunque ya tiene las dos tarjetas de apoyo para reconstruir, no ha empezado la obra.


“Ahora tenemos que pagar a alguien para que limpie otro poco, pero con los 120 (mil pesos) de la tarjeta no va a alcanzar. Los señores dicen que ya terminaron ahí, que cuando tomaron la foto ya terminaron” Lilia López, damnificada

“Me la dejaron lleno de escombro, de hecho ese escombró sobró. Ya nosotros poquito a poquito lo estamos quitando por si pasan los volteos, se los lleven”, dice María Candelaria.

“Estoy viendo que tengo que pagar otra máquina para que me escarben el piso. Los que lo tiraron es el apoyo que dieron, no para construcción, dicen que eso es aparte”, señala María Candelaria.

Descarta construir sobre el
cimiento de la casa que se cayó, ya se lo han aconsejado para ahorrar. “Hay gente que dice que sí se puede, pero es el mismo riesgo, sería que yo dejara la casa igual”, afirma María Candelaria.

Un empleado, que pide el anonimato, dice que esa es la orden de los contratistas. “Nos lleva más tiempo y nos cuesta más trabajo y a la empresa no le conviene pagar más horas la máquina para quitar el piso, esa es la instrucción que nos dio la empresa, tumbar la casa, levantar escombro y dejar el piso”.

“El dinero que les dieron no va a alcanzar. Ya se arriesga la gente de construir en la misma base”, dice el empleado de una constructora.

Elpidio Concha, delegado en Oaxaca de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) asegura que en muchos casos los damnificados piden que no se levanten los pisos de las casas. Dice que respetan la decisión,
aunque signifique un riesgo. “Muchas de las personas aceptaron que sí se arrancara la parte de los cimientos, de los pisos, y muchas gentes, no. Déjemelo así, voy a aprovechar el efectivo y con lo que es de material, voy a construir”.

Eugenia Córdova tiene 80 años, vive en el patio de su casa. “Ya ni hambre tengo, ya no me da hambre. Toda la noche no duermo por estar sufriendo en este aire, pues me pongo a pensar en la noche ¿qué puedo hacer?”

En el día, este lugar es su comedor, su espacio para tejer. De noche, encima todo e improvisa una recámara.

“Tengo un nieto acá y le digo ayúdame. Agarra una punta del catre, vete por allá y yo por acá, lo metemos todo arriba del otro para meter el catre acá en la puerta”, explica Eugenia Córdova.

Lleva semanas esperando a que comience la demolición de su casa, le han pedido los papeles,
y nada.

María Magdalena Luna Jiménez, familiar de damnificada, dice: “Después de que ya le habían hecho la evaluación, vino la empresa. Dijeron, tal día pasamos y nunca pasaron. Entonces mi abuela se quedó en la espera, pero de ahí tuvo que exigir, fue al municipio para que viniera otra empresa a ayudarla”.

De acuerdo con la delegación de Sedatu en Oaxaca, el avance de la reconstrucción en todo el estado es de 19 por ciento. Esperan que para fin de año se hayan terminado 5 mil casas, de un total de 25 mil.

Éste es el destino final de miles de casas colapsadas. A este tiradero entran, varias veces al día, los encargados del traslado de escombro.

Reconocen que el proceso de limpieza de calles y terrenos ha sido lento, lo atribuyen a la falta de pago.

“No hay la paga bien, por eso se van las empresas. El encargado dice que ya se está terminando la chamba”, dice un empleado.

“Nosotros trabajamos por semana. 3 mil 500 por semana, pero no llega el sueldo completo. Nos dan mil pesos a la semana”, afirma otro empleado.

Artemio López Ortiz, secretario general de la Unión de Materialistas y Choferes del Istmo, dice que la única manera de presionar a las empresas es dejar de trabajar.

“Al no pagarnos, nosotros le paramos el trabajo.

e obligamos a que nos pague. Por eso no nos deben mucho, pero si no le hubiéramos hecho así, nos hubieran debido 600 y 800 mil pesos.

Pero a nosotros nos van a quedar a deber, por eso se cierran las carreteras”.

Comentarios

comments