Oportunismo político tras tragedia en el Istmo

Ayuda humanitaria insuficiente, mala coordinación entre órganos estatales, actuación tardía, uso discrecional de los recursos y oportunismo político de funcionarios al entregar víveres, éstas fueron algunas de las observaciones que realizó un grupo de organizaciones de la sociedad civil durante una visita en la región del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, devastada por el terremoto del pasado 7 de septiembre.


La misión concluyó que el gobierno aportó una “respuesta inadecuada” en la zona y le pidió iniciar las labores de reconstrucción “en calidad de urgencia”, colocando a los habitantes de las comunidades afectadas “en el centro de los esfuerzos de atención”.

El oportunismo político inicia desde el gobernador, porque a San Francisco del Mar pueblo viejo llegaron apenas 100 despensas que llevó la Secretaría General de Gobierno y al entregarlas hacían hincapié en que eran “de parte del gobernador Alejandro Murat y su esposa Ivette Morán”.

“Precandidatos y funcionarios públicos como Benjamín Robles Montoya, senador del Partido del Trabajo, y Samuel Gurrión Matías, diputado Local del Partido Revolucionario Institucional, han caído en el oportunismo al condicionar la ayuda humanitaria entregándola únicamente a las personas cercanas al gobierno y los partidos políticos, algunos incluso reetiquetan y recanalizan los víveres que llegan a la zona”, deploró la misión.


En el peor de los casos, hay presidentes municipales que confiscan despensas y se las llevan a su domicilio en lugar de llevarlos a los albergues o como en San Francisco Ixhuatán donde hay tres albergues, uno del PRI, otro del PRD y el tercero del PAN.

Los secretarios de Estado hacían un pequeño recorrido, se bajaban en dos o tres lugares, se tomaban la foto y se regresaban a sus hoteles donde montaron sus oficinas provisionales, pero en áreas climatizadas, con café a la mano y comida a la carta.

Mencionaron el caso del secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, que iba un rato a Unión Hidalgo y luego regresaba al hotel Calli de Tehuantepec donde también se hospedó la Policía Federal.

O el caso del subsecretario de Gobernación, René Juárez Cisneros, quien ocupó la mitad del Hotel Santo Domingo y de ese confort hacían cuadrar cifras y “si no las inventamos” comentó uno de sus subordinados.


La titular de Sedatu, Rosario Robles, de plano reservó todo un hotel en Salina Cruz para su equipo y al final no quería pagar las habitaciones que no ocupó, denunciaron.

Juan Antonio López considera que las cifras oficiales no son creíbles porque los altos mandos iban a la foto y su personal no tienen preparación de cómo hacer un censo de viviendas dañadas y menos de damnificados. (Proceso)

Indigna supuesta retención de despensas para damnificados de Juchitán

Posted by Instinto Noticias on Thursday, September 14, 2017

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