Globalización y tecnología amenazan la tradición muxe de Oaxaca


Los muxes, hombres zapotecos homosexuales, se han visto amenazados irónicamente por los discursos y avances actuales de la comunidad LGBT.

Juchitán parecía ser el paraíso de la tolerancia con su tercer género, los muxes. Los muxes son hombres zapotecos homosexuales que viven en la región del Istmo, en Oaxaca, y su papel dentro de la sociedad zapoteca es reconocido y protegido como un género extra. Te contamos más de esta tradición y cómo es que en las últimas décadas el tercer género se ha visto amenazado, irónicamente, por los discursos y avances actuales de la comunidad LGBT.

En Juchitán alrededor del 6 % de la población son muxes. El término proviene de una versión zapoteca de la palabra mujer en español. Algunos muxes se visten de mujer y viven como tal: cocinan, bordan, usan vestidos, forman parte de las fiestas comunitarias, se acuestan con hombres, etc. Son tratados como mujer, en general, y tienen un papel importante en la cultura zapoteca.

La importante figura del muxe para los zapotecos


Aunado a los géneros convencionales, en la región del Istmo se ha llegado a reconocer a los muxes como un tercer género.

A diferencia de nuestra realidad, en zapoteco no existe un estigma que margine a los hombres homosexuales:

“Su visibilidad y presencia se percibe como un estatus de privilegio si lo comparamos a la mayoría de las situaciones conocidas en México, al punto de crear el imaginario de Juchitán como “paraíso queer”, parecido al caso del “matriarcado””.

En el ambiente festivo, los muxes han acaparado protagonismo y desde hace más de 30 años tienen su propia vela, a la que hoy en día asisten periodistas, turistas y visitantes de todo el mundo. Las velas son las fiestas tradicionales del Istmo, dedicadas a San Vicente Ferrer, San Antonio, etc., y los muxes celebran en noviembre su propia Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro.


La homofobia no nace, se hace

Aunado a lo anterior, la homofobia llegó a Juchitán. Antes la gente no se enteraba de nada y los zapotecos vivían en la zona del Istmo sin meterse con nadie. Pero llegó la globalización y la facilidad de comunicación. Estos factores, unidos a la creciente homofobia del mundo, han provocado el conocimiento y desaprobación muxe de gente externa; la violencia ha crecido y los homicidios por homofobia se han vuelto regulares. Pero el problema va mucho más allá:

“En términos políticos, la percepción es que todos estos crímenes no son solamente productos de la homofobia, sino que en gran medida representan un atentado al patrimonio cultural intangible de los zapotecas” (Animal Político)

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