Se van los maestros, pero llegan los normalistas…


Pablo Ramírez Puga. / EXPRESIONES

Vaya manera de buscar el diálogo que tienen los maestros de la Sección 22.

Ante la postura del gobierno federal de no volver a sentarse a dialogar “hasta que los maestros regresen a las aulas”, los taimados dirigentes de la Sección 22 mandan a sus huestes de normalistas, ambulantes y organizaciones afines a endurecer sus protestas y violencia social.

Los jóvenes normalistas siguen bloqueando carreteras, asaltan transportes de carga, cierran terminales de autobuses y unidades de transnacionales, igualmente bloquean plazas comerciales y avenidas importantes, todo bajo un esquema de inhibir a la población con actos vandálicos y embozados. Lo último, bloquean los accesos a las instalaciones de Pemex ubicadas al oriente de la capital del estado.


Y lo peor de todo es que las autoridades sólo observan, no se atreven a proteger a la ciudadanía por temor de verse señalados como violadores de los derechos humanos de los jóvenes normalistas.

Y para colmo de todo este asunto, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, anunció que será el Gobierno del Estado quien “retome el diálogo con la Sección 22”.

¿Se imaginan al gobernador Gabino Cué dialogando nuevamente con Rubén Núñez y su séquito de chantajistas?

Gabino Cué ya está entregando sus “tiliches” a Alejandro Murat y en los tres meses que le quedan no creo que se atreva a mantener una postura dura ante el magisterio o atreverse a soltar a la policía para meter al orden a los normalistas y anarcos.


Si de por sí desde hace tiempo la ingobernabilidad se ha enseñoreado en Oaxaca, ¿Qué nos puede esperar a los oaxaqueños en este cierre de gobierno?

La anarquía continuará, los empresarios y comerciantes recibirán apoyos del gobierno federal, los diputados y funcionarios públicos se pavonearan como redentores sociales y los niños seguirán recibiendo una educación trunca y de mala calidad, así como los ciudadanos comunes tendremos que seguir soportando vejaciones, intranquilidad, inseguridad, afectaciones a nuestros derechos y pocas oportunidades para trabajar y ser productivos.

Al parecer a nadie le importa lo que llevamos padeciendo por más de 30 años. De nada nos sirve seguir contando tantas cosas malas que suceden en Oaxaca, porque parece que no existiéramos.

Aquí no suceden cosas buenas que cuenten mucho…

confusiopuga@hotmail.com
rampuga@prodigy.net.mx

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