El día que Oaxaca ardió


Por incógnito

Muchos criticamos las formas que la lucha magisterial llevó a un estado de sitio las vías de comunicación, calles y lugares emblemáticos de la ciudad capital ante la aplicación de la Reforma Educativa, que pretende cesar de sus labores a los mentores no aptos para cumplir con sus funciones, pero, ¿acaso el aún gobernador, Gabino Cué Monteagudo, alguna vez lo estuvo para ostentar tan digno cargo como mandatario estatal?

Mientras Cué se divertía en el Jardín Etnobotánico junto con su homólogo de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, en la boda de Rafael Navarrete Quezada y Alicia Rueda, en donde se le veía sonriente y se tomaba fotos con la pareja; Oaxaca ardió, iniciando con los desalojos fallidos en la región del Istmo y culminando con los choques armados en Asunción Nochixtlán que dejó 6 muertos, más de una veintena de detenidos y alrededor de 108 heridos, entre policías e integrantes de organizaciones no gubernamentales, y civiles que simpatizaban con el movimiento magisterial.

Las redes sociales estallaban con una serie de rumores e imágenes que hicieron eco a nivel internacional. A nivel local, entre las cuentas más cuestionadas de comunicadores oaxaqueños fue la de Don Humberto Cruz a quien la gente le cuestionaba el por qué de su silencio, se les olvidó que no se puede ser juez y parte, pues el “chato” es empleado del Gobierno del Estado, por lo que los reclamos de la ciudadanía en el noticiero en vivo fueron cortados en plena transmisión, lo que dejó en tela de juicio la imparcialidad del noticiero radiofónico más escuchado de los Valles Centrales.


En el mismo tenor se pudo evidenciar a Maira Ricárdez, compañera de Cruz, quien en Facebook presumía una noche de amigas, con la leyenda “Al mal tiempo…” en fin, así las cosas con los comunicadores que evidenciaron sus vínculos con el gobierno estatal, al ser jefes de prensa o titulares de los noticieros estelares del canal oficial.

Por su parte, Cué acompañado por el comisionado de la Policía Federal Enrique Galindo Ceballos y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, Jorge Ruiz Martínez, se esmeró en hacer énfasis en que los elementos policiales tanto federales como estatales “no portaron” armas de fuego durante las desafortunadas intervenciones a pesar que las imágenes mostraban lo contrario.

Vandalismo, saqueos, robo y afectaciones a propiedad privada fueron la cereza en el pastel al vacío de autoridad que presenta el Estado de Oaxaca desde el pasado 15 mayo, fecha en que iniciaron las protestas magisteriales y que aún no concluyen, pues este lunes volvieron a salir a las calles para pedir la instalación urgente de una mesa de negociación con el gobierno federal y estatal.

Lo grave del asunto es que al interior de la Policía Estatal la inconformidad está creciendo, y cómo no, si la vida de un elemento policial que en su mayoría son de origen muy humilde y de familia numerosa, sólo vale alrededor de $150 mil pesos, a pesar que en su primer discurso ya como gobernador en el Cuartel de Santa María Coyotepec, el propio Cué se comprometió a homologar salarios con el resto de la policía del país, además de otros beneficios que dignificaría la labor policial, cosa que no sucedió.


El enfrentamiento acontecido en Nochixtlán, es la punta del iceberg que amenaza con terminar de hundir al peor sexenio que el Estado de Oaxaca ha enfrentado y que lo dejará endeudado, desfalcado y con un hambre inmensa de paz y justicia.

Los que le saben a la polaca dicen que la mano detrás de todo este levantamiento social, es el mismo presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien hace apenas unas semanas celebró que el partido que encabeza se posicionó fuertemente en varios estados del país, entre ellos Oaxaca, lo que al parecer le garantizaría la silla presidencial en las elecciones de 2018.

A Cué se le olvidó que llegó al cargo apoyado por el magisterio, el sindicato acostumbrado a abusar de sus privilegios y que terminó por subírsele a las barbas, y cuando intentó darles la espalda, se convirtió en el personaje más omiso, incoherente, débil, y cuya historia inmortalizará como el peor gobernador que Oaxaca haya tenido. ¿Paz y progreso? mis polainas.

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