Diez años y todo sigue igual: APPO


La crisis del magisterio en Oaxaca dio nacimiento a este movimiento social que puso en jaque al estado sureño durante más de cinco meses

Hacia el verano de 2006, un movimiento magisterial popular sacudió a Oaxaca y a México. Sin renunciar a sus diferencias, profesores, colectivos, organizaciones sociales, comunidades indígenas, artistas, estudiantes, representantes de unas 300 organizaciones políticas y personas sin partido crearon la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

A lo largo de seis meses, la ciudad de Oaxaca pasó por la singular experiencia de ver acotados los tres poderes del gobierno. Sin policía y sin burocracia. El conglomerado de organizaciones lidió con paramilitares (caravanas de la muerte) y desapariciones forzadas.

Una de las características del movimiento de 2006 en Oaxaca fue la unión de organizaciones, así como sectores populares no organizados ni movilizados previamente.


Al paso de las semanas, el colectivo de organizaciones empezaron a acordar sus decisiones a partir de asambleas, que por años han sobrevivido como parte de las tradiciones de comunidades indígenas.

De ahí se acuñó que el movimiento magisterial y popular no era de líderes ni de grupos, sino de bases.

Uno de los aspectos que llamó la atención  del movimiento social oaxaqueño durante 2006 fue la toma de las radiodifusoras, que jugaron un papel importante como forma de autoorganización.

En este periodo trascendieron otras expresiones artísticas, como el grafiti y la planilla o esténcil, particularmente en los muros y mobiliario de la ciudad de Oaxaca. También dio pie a la música, poesía, video, fotografía y cuento.


Cuatro años después, el entonces candidato del PRD, PAN, Convergencia y de Trabajo, Gabino Cué Monteagudo, consigue un histórico triunfo.

Su plataforma de campaña hizo suyo el reclamo del derecho a la verdad sobre los acontecimientos ocurridos durante el conflicto político-social de 2006 y 2007.

La noche del 14 de junio de 2010, cientos de oaxaqueños festejaron la derrota del PRI con la célebre frase: “Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó”.

El candidato a gobernador triunfador Gabino Cué llegó al poder como ningún otro, cobijado por las fuerzas políticas aparentemente más disímbolas del país.

A diez años del conflicto y a seis meses de dejar el cargo, para algunos actores de aquel 2006 la situación económica, política, social y cultural es quizás igual que en los gobiernos emanados del PRI.

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