Con inteligencia y voluntad política se combaten delitos


Alfredo Martínez de Aguilar / DETRÁS DE LA NOTICIA

 

A pesar de los graves errores y excesos de los hombres del viejo sistema político mexicano, su sabiduría no pierde actualidad y sigue vigente, cuando de hacer política y gobernar bien se trata.

El presidente Adolfo López Mateos solía recomendar frecuentemente que “la política debe hacerse desayunando sesos, pero si a los sesos les ponemos huevos, son más sabrosos…”.

Obligado es destacar que, cuando hay trabajo de inteligencia, no sólo de investigación policíaca, y voluntad política, se logran combatir exitosamente los delitos y éstos no quedan impunes.


El perfil psicoemocional de los delincuentes de todo el mundo es el mismo. Sus graves carencias emocionales resultante de una infancia infeliz les lleva a presumir sus delitos.

Al tener, entre otros, el complejo de desapercibidos, se refugian en cantinas y prostíbulos a presumir sus fechorías, por lo que ambos negocios de giros negros son fuente de información.

La referencia contextualiza dos hechos aparentemente aislados que permitieron a la Fiscalía General de Oaxaca llevar ante la justicia al presunto asesino de Jyri Jaakola y Alberta Cariño.

Asimismo, la oportuna y adecuada intervención de la Policía Estatal Preventiva permitió la detención de una banda de secuestradores en Benito Juárez, San Antonio Cuajimoloyas, Ixtlán.


Los siete integrantes de la banda de secuestradores originarios, en su mayoría, del estado de Veracruz, operaban en las cabañas ecoturísticas y tenían privada de la libertad a una persona.

Los dos defensores de los derechos humanos, fueron asesinados hace seis años, en abril de 2010, cuando se dirigían en caravana desde el poblado de Sabana, a San Juan Cópala, Oaxaca.

La Procuraduría General de Justicia del Estado, solicitó en mayo de 2014, la colaboración de la Procuraduría General de la República (PGR), para ejecutar la orden de aprehensión en cuestión.

Gracias a la coordinación con la PGR, elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), adscritos a Interpol México, aseguraron al presunto homicida Mauro Vásquez Ramírez.

Aunque se llega a estimar que el crimen perfecto es realizado con tal planificación y capacidad que no deja sospechas y el culpable no puede ser encontrado, éste en realidad no existe.

El término crimen perfecto, también puede referirse a la delincuencia que no se detecta

después de cometerse, o incluso cuando sale de las sospechas para justificar una investigación.

Y no hay crímenes perfectos por la simple y sencilla razón que los seres humanos somos imperfectos. Los criminólogos saben que generalmente hay alguien que vio u oyó algo.

Este dato por más simple que parezca sirve de pista inicial al ser la hebra de la madeja que necesariamente lleva a desenredar ésta, por más enmarañada que aparentemente aparezca.

Lo que realmente existen son las investigaciones imperfectas, máxime cuando se trata de crímenes de Estado. Son generalmente asesinato que no se aclaran, porque no conviene hacerlo.

El término incluye tradicionalmente no sólo los crímenes no resueltos. Muchos delitos quedan sin solucionar, por la falta de recursos de la policía o la incompetencia de los investigadores.

De ahí que al presunto responsable del asesinato de Jyri Jaakola y Alberta Cariño de poco le haya servido refugiarse por espacio de seis años en el municipio de Escuinapa, Sinaloa.

La Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) detuvo en enero de 2015 a Elías Cruz Merino, uno de los presuntos autores materiales del homicidio de los activistas Cariño y Jaakola Antero.

Cuando los responsables de la procuración y administración de justicia deciden respetar y hacer respetar la Ley, el brazo de la justicia es tan largo que llega a cualquier rincón del mundo.

Altamente positivo sería que la Fiscalía General y la Agencia Estatal de Investigaciones escudriñara para establecer la identidad de los autores intelectuales de los dos asesinatos.

Elías, hijo de Antonio Cruz García “Toño Pájaro”, líder de la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), vinculada al PRI, fungía como agente municipal de San Juan Copala.

Se acusa a Elías Cruz y Mauro Vásquez, Ramiro Domínguez, Julio César Martínez, Antonio Solano y Juan Macario Bautista, de integrar un grupo paramilitar que opera en la zona triqui.

Interesante resulta recordar que el presidente municipal de Santiago Juxtlahuaca, era el entonces priísta Carlos Martínez Villavicencio, asesinado después siendo diputado federal del PRD.

El dirigente del Movimiento Agrario Indígena Zapatista, Omar Esparza Zárate, esposo de Bety

Cariño Trujillo, acusó a Martínez Villavicencio de financiar al grupo paramilitar de la Ubisort.

El Fiscal General, Héctor Joaquín Carrillo, y el coordinador de la AEI, Jaciel Vásquez Castro, no debieran descartar la venganza como móvil en la ejecución del legislador federal del PRD.

A la luz de estos hechos hay fundadas sospechas que quienes por seis años han exigido justicia por los asesinatos de los activistas estén involucrados en la ejecución de Carlos Martínez.

Esparza afirma que el arresto de los presuntos asesinos obedeció a la presión y movilizaciones nacionales e internacionales de las familias de las víctimas, organizaciones y del Parlamento Europeo.

Por salud pública, el Fiscal General Héctor Joaquín Carrillo y el coordinador de la Agencia Estatal de Investigaciones, Jaciel Vásquez, tienen la oportunidad de demostrar que no actúan bajo presión.

Ello, además de investigar los posibles nexos de quienes han exigido justicia por los asesinatos de Cariño y Jaakola sentaría un precedente positivo para demostrar que la Ley se aplica a todos por igual.

alfredo_daguilar@hotmail.com

director@revista-mujeres.com

@efektoaguila

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