Por Pablo Ramírez Puga.

No, no se trata de unos juegos olímpicos oaxaqueños, sino de colgar sendas medallas a nuestros gobernantes oaxaqueños que se siguen sumando a la anarquía e ilegalidad que predomina en nuestra entidad por más de dos décadas.

Actualmente estamos en el punto más álgido de nuestro cáncer. Se está desparramando por todos los niveles de gobierno, la incapacidad, la corrupción y la ilegalidad.

El Gobierno de Gabino Cué Monteagudo, con instancias encargadas de la seguridad y la justicia, como la Secretaría de Seguridad Pública, a cargo de Jorge Alberto Ruiz, la Procuraduría de Justicia del Estado, cuyo titular es Héctor Joaquín Carrillo; la Secretaría General de Gobierno, a cargo de Alfonso Gómez Sandoval e incluso las autoridades municipales, han cometido el delito de  misión en el atentado que sufrió el Instituto Coubertin, un colegio que imparte educación preescolar, primaria, secundaria, preparatoria y dos licenciaturas y que lleva el nombre del pedagogo e historiador francés, Pierre de Coubertin, que además fue fundador de los Juegos Olímpicos Modernos.


El Instituto académico que lleva varias generaciones en su historial y que cuenta con un alumnado de más de mil niños y jóvenes, y está ubicado en el ejido de Trinidad de Viguera, ha sido víctima de los delitos de despojo, privación ilegal de la libertad y daños en propiedad ajena, por un cúmulo de salvajes incitados por abogados de dudosos antecedentes penales, como lo son Enrique Toro Ferrer y Cristian Duarte, especialistas en aprovecharse de influencias para perpetrar sus delitos con impunidad y amparado por las autoridades.

Por todo ello, los propietarios del instituto, representados por los Doctores Mario Eduardo Martínez y Lilia Sánchez, han iniciado proceso legal en contra de los responsables de los delitos mencionados y de paso hacer patente, el también delito de OMISION, de todas las autoridades involucradas que hicieron caso omiso de los reclamos, de los hechos y que allanaron el camino para que impunemente fueran vejados y socavados en sus derechos.

Las autoridades involucradas no pueden “olímpicamente” pasarse por el “arco del triunfo” las leyes que nos rigen, por lo que el evento no sólo tocará instancias jurídicas, sino que también tendrán cuenta de ello organismos internacionales defensores de los derechos humanos para evidenciar la impunidad existente.

Las medallas, por tanto, no pueden ser ni para los omisos ni para los delincuentes, tienen que ser para el Instituto Coubertin…..


rampuga@prodigy.net.mx
confusiopuga@hotmail.com

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