Aumentan los crímenes y secuestros contra ministros de la Iglesia. Van 35 en 24 años, 8 de los cuales se registraron en los últimos dos años

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de diciembre.- La violencia en contra de sacerdotes ha ido en aumento en los últimos años, con 35 asesinatos en los últimos 24, ocho de los cuales ocurrieron en los últimos dos años, por causas de su actividad pastoral.

En total, “durante los últimos 24 años fueron perpetrados 47 atentados contra miembros de la Iglesia católica, de los cuales 45 son crímenes arteros y 2 corresponden a sacerdotes que siguen en calidad de desaparecidos”, señala el reporte anual sobre sacerdotes, religiosos y laicos que perdieron la vida en México, elaborado por la unidad de investigación del Centro Católico Multimedial (CCM).

El listado de los católicos que perdieron la vida en forma violenta de 1990 a 2014 lo conforman un cardenal, 34 sacerdotes, un diácono, tres religiosos, cinco laicos y una periodista católica.


El reporte, titulado “El riesgo de ser sacerdote en México”, destaca el incremento de la violencia y las amenazas en los dos últimos años: “Se han cometido 8 homicidios contra sacerdotes y se tiene registro de 2 desaparecidos; en total, 10 agresiones violentas contra religiosos”.

Además, “del 2012 a la fecha se tiene referencia de 520 amenazas, situación que ha incrementado un promedio de 221 por ciento las intimidaciones”, se menciona.

Subraya el informe que, en el caso de secuestros de presbíteros, aumentó 300 por ciento en los últimos años.

Señala la alta peligrosidad en que viven los ministros de la Iglesia en zonas como el sureste, y particularmente en Guerrero, considerado por el mismo estudio como el estado más peligroso para los religiosos.


“En la región del sureste mexicano, la vida de un sacerdote ha sido estipulada a precio de 300 mil pesos”, resalta el análisis.

Cabe aclarar que las cifras incluidas en el reporte no incluyen el reciente secuestro y homicidio del padre Gregorio López Gorostieta en Guerrero, quien fue secuestrado por un comando en Ciudad Altamirano y luego hallado muerto en el municipio de Tlapehuala.

Sólo en los últimos 12 meses, dos sacerdotes de la Arquidiócesis de Acapulco fueron “levantados” por la delincuencia en Guerrero.

Los datos indican que “México es el país latinoamericano más peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal”.

Finalmente, el análisis advierte que “los agentes de pastoral en México son cada vez más vulnerables a la creciente ola de agresión, asesinatos y desapariciones forzadas, puesto que las autoridades les brindan poca o nula protección contra atentados, sobre todo en las zonas de alto riesgo donde prolifera la inseguridad y operan los grupos del crimen organizado”.

Información: Excelsior

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