ERA COSA SABIDA


LA OPINIÓN DE PIÑÓN

Es verdad que todo exceso de violencia es reprobable, pero en el caso de Guerrero también hubo un hartazgo social como en Oaxaca.

Al paso de los días que han transcurrido en el caso violento en el estado de Guerrero y se han enfriado los comentarios que fueron hechos visceralmente, contra las personas asesinadas, vale analizar de fondo el caso. Y no darse golpes de pecho porque la violencia se venía venir.

¿Eso querían, no?


Es el mismo caso que se han presentado en el país y más aún en nuestra estidad, donde los grupos han violentado la paz y tranquilidad de la sociedad que han arrastrado con su violencia la destrucción de la economía de las empresas y otras que por ello han cerrado sus puertas y dejado sin trabajo a centenares de empleados oaxaqueños.

¡El hartazgo y la irritación es el mismo!.

Recordemos que frente a este reto donde la sociedad nada tiene que ver estaba condenada a pagar los destrozos. Por eso se ha condenado la pasividad del gobierno del estado y al caer en el juego económico del chantaje. Lo de Guerrero, pudo o puede suceder en Oaxaca.

Viéndolo pues, con mayor profundidad y análisis el caso de Guerrero era otro foco violento que crecía y afectaban de igual forma la economía, cerraban las carreteras y sin respeto y orden a nadie provocaban el cierre de los centros de producción y la sociedad como en Oaxaca vivía o vive bajo el terror, lógicamente al entrometerse los grupos vandálicos que llegados de otras partes hastiaron a empresarios y al mismo gobierno que no ha querido detenerlos a fuer de la violencia como en Guerrero.


Las acciones que se tornaron allá en Guerrero ha sido el de la violencia contra la violencia lo mismo que se ha pedido en Oaxaca a la policía, incluso que viniera la guardia nacional para salvaguardar los derechos de terceros. Lo del estado de Guerrero, Michoacán, Chiapas, Morelos y estados del norte es un ejemplo de que cuando se determina parar la violencia devienen estos hechos.

Y es que, la historia nos dice que en una confrontación nadie sabe quiénes aprietan primero el “gatillo”, ni quienes son culpables y luego se buscan chivos expiatorios.

Nadie sabe y nadie supo.

En este sentido los presidentes municipales y la policía municipal que creyeron actuar con la única salvedad de atacar la violencia con la violencia, como ya lo hemos visto en otros lugares y en nuestro estado, ahora son

perseguidos como delincuentes. Ellos cumplieron órdenes superiores. Por eso en Oaxaca los dirigentes de grupos han sido asesinados en el pasado y otros encarcelados o golpeados cuando les va bien.

Quizá tengan razón para protestar, pero a su movimiento se les han infiltrado los llamados “anarquistas”. Enmascarados que provocan el terror con el vandalismo manipulado que destruyen todo a su paso.

Por ello los estudiantes del Politécnico se han cuidado de ser infiltrados.

En el estado de Guerrero se actuó por el único camino: el de las armas y fuego contra el anarquismo. Y esto lo saben en el más alto nivel del gobierno federal.

Es lo mismo que se ha pedido en Oaxaca. ¿No?

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